Introducción.

 

Durante los últimos 3 años, la aparición de brotes epidémicos, de diferente entidad, se ha convertido en una información pública con enorme repercusión en los medios de comunicación social. En ellos, no se ha ofrecido una imagen eficiente de la administración sanitaria. Somos concientes de la multitud de elementos que se dan en la información mediática de un fenómeno social como es una epidemia, donde intereses políticos y de mercado se entrecruzan con la verdadera naturaleza del problema. Pero éstos no ocultan la verdadera situación de las administraciones sanitarias, especialmente su limitada capacidad de respuesta, tanto por razones estructurales como por insuficiente desarrollo legislativo. A ello contribuye la escasa perspectiva que la población tiene de la salud pública y de las unidades de vigilancia epidemiológica, incluso en estas circunstancias que le son tan específicas.

 

 Por ello, la Sociedad Española de Epidemiología, en colaboración con el Centro nacional de Epidemiología y el patrocinio de la Dirección general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo, celebró una Taller sobre “Abordaje y evaluación de los Brotes. Hacia una guía de buenas prácticas”, en la XIII edición de la Escola d’Estiu de Salut Pública en el Lazareto de Maó, los días 16 y 17 de septiembre, cuyo objetivo específico fue el de “aportar las recomendaciones para la elaboración de una Guía de Buenas Prácticas en el estudio de brotes”.

 

La investigación de los brotes es una urgencia en salud pública que requiere profesionalidad, capacidad de respuesta y conocimiento científico, garantizando de esta manera un abordaje diferenciado  en función a la diversidad de los brotes y a las circunstancia específicas de las crisis. Sin embargo, el grupo es consciente de las limitaciones que la Administración Sanitaria presenta para la buena práctica en el estudio de los brotes. En este sentido, han sido debatidos las siguientes cuestiones:

 

1.      La capacidad de la vigilancia para la detección oportuna de los brotes. Se valoró la importancia de los sistemas de alerta y respuesta rápida.

2.      La forma de abordaje y sus problemas metodológicos.

3.      Los problemas relacionados con la disponibilidad de los recursos logísticos (recursos materiales, transporte, acceso a los recursos diagnósticos tales como laboratorio, apoyo económico, etc) que garanticen la investigación completa del brote.

4.      La profesionalidad de los equipos de gestión de los brotes, como forma de potenciar el nivel de autonomía necesario para la eficacia de los estudios. Se valora muy positivamente la formación específica del conocimiento y habilidades propios de la epidemiología de campo.

5.      La capacidad resolutiva de los servicios de salud pública para  articular los equipos de gestión del brote con los niveles de decisión comunitarios. Esto requiere de un desarrollo legislativo específico para el estudio de brotes y la intervención.

6.      Se  señaló la escasa comprensión acerca del  trabajo que realiza cada uno de los sectores implicados. Los diferentes tiempos de que dispone cada uno de los sectores involucrados en la resolución del problema, así como el diferente lenguaje utilizado, 

  1. La necesidad de definir la autoridad sanitaria y su relación con los servicios técnicos. Se constata que, en muchas ocasiones, la decisión de la intervención no ha dispuesto de todos los criterios  científicos suficientes para la adopción de decisiones basadas en la evidencia científica y el interés de la ética política. Ello ha supuesto una situación no deseable en el que el peso de las valoraciones ha sido más político que epidemiológico. Sólo en el caso de las intervenciones intersectoriales el elemento de decisión es más político que epidemiológico.

8.      La comunicación en el marco de un brote es una actividad profesional y técnica. Debe de comunicar no sólo lo que ocurre sino transmitir un mensaje en el que las decisiones políticas y técnicas aparezcan basadas en la profesionalización, el valor de la percepción del riego y en lo que esta dispuesto la sociedad asumir como tal.

 

El Grupo ha elaborado las siguientes conclusiones:

 

1.      De la gestión de los brotes.

a.                Es una prioridad de salud pública, cuya competencia y responsabilidad corresponde a las administraciones sanitarias, que establecerán para ello un sistema de alerta y respuesta rápida, como complemento del sistema básico de vigilancia. La intervención ante un brote debe ser lo antes posible, tan pronto se conozca de éste y atendiendo a sus características.

b.                La necesidad de la protección de la población es la principal prioridad, otras como atender su  preocupación deberán ser igualmente atendidas.

c.                La responsabilidad en la dirección del estudio del brote, la coordinación del equipo de investigación, la redacción del informe y la evaluación de las medidas de control, corresponde a los equipos de gestión del brote integrados en las unidades de vigilancia epidemiológica. 

d.                La investigación de los brotes fortalece a las unidades de vigilancia epidemiológica.  Las administraciones sanitarias pondrán todos los medios: materiales, económicos y legales, para que puedan desempeñar su función y garantizarán una relación fluida y directa entre las unidades de vigilancia epidemiológica y los diferentes servicios que actúan como fuentes de información del sistema de vigilancia (servicios asistenciales, ambientales, seguridad alimentaria, etc.).

e.                Siempre que se considere oportuno el equipo gestor del brote podrá solicitar la asistencia de expertos externos. Dichos expertos deberán reunir criterios de competencia profesional y conocimientos relativos a las características del brote. Por otra parte, en los casos que se consideren necesarios debe de contar con el correspondiente asesoramiento jurídico.

f.                  Se considerará la conveniencia de disponer de un Comité de Crisis que sirva de entorno de comunicación entre las decisiones técnicas y  políticas y la relación con la población.

g.                Hay que potenciar la red de laboratorios de Salud Pública, de referencia y tener información sobre laboratorios más específicos como los de toxicología.

 

2.      la profesionalidad en el estudio de los brotes implica:

a.                Considerar que el estudio del brote es una actividad profesional, especializada que exige del equipo gestor de su estudio experiencia en epidemiología de campo, capacidad de análisis y organización. Debe disponer de elevados niveles de autonomía y capacidad de decisión. Estas cualidades son necesarias para garantizar una intervención eficaz.

b.                Debe de estar definida la responsabilidad de la ejecución de las actividades y tareas de cada uno de los miembros del equipo gestor de investigación. Igualmente, debe definirse con claridad las conocimientos  y habilidades de los mismos y como la formación actual cubre las mismas.

c.                Considerar que el objetivo del estudio del brote es su control. Por ello, el diseño, los métodos y los criterios de intervención deben de responder a las características concretas del brote, la identificación de sus causas y sólo finaliza cuando se tiene la evidencia de que las medidas de control han sido efectivas.

d.                El análisis sistemático de los datos de la vigilancia con criterios operativos para optimizar la oportunidad en su detección, estudio y control.

 

3.      del informe de los brotes

a.                Todo brote debe de tener obligatoriamente un informe técnico compuesto por los informes parciales y final. Los informes parciales -de periodicidad variable- deben de incluir la información pertinente para la toma de decisiones.

b.                El informe final del brote debe de contener: resumen ejecutivo, estudio epidemiológico, medidas adoptadas, conclusiones y recomendaciones, anexos (fuentes de información, laboratorio, informes técnicos, método, formularios, etc.). El informe y sus anexos deben de ir firmados por el responsable del estudio y los técnicos que lo han realizado.

c.                Debe de tenerse en cuenta que el informe del brote es un documento público con implicaciones administrativas y legales.

 

4.      Del secreto profesional.

a.                El secreto sobre la investigación del brote debe de estar garantizado. Solo los componentes del equipo investigador tendrá acceso a ella.

b.                Corresponde al responsable del equipo de gestión del brote informar  a la autoridad sanitaria, manteniéndose la confidencialidad del estudio hasta su finalización o su decisión de hacerlo público. En este caso, el portavoz autorizado, designados por la administración, podrá aportar la información que se estime oportuna.

c.                Se recomienda la publicación de brotes tanto en revistas (boletines epidemiológicos y otras). Los criterios de autoria deben de fijarse en un Código de Conducta.

d.                La información de índole individual  generada por el estudio del brote debe de garantizar la confidencialidad de acuerdo con la Ley 15/99.

e.                La Red Nacional de Vigilancia debe potenciar una base de datos estructurada con la información necesaria para el seguimiento de la intervención y resultados del brote. Y debe de contener las variables y codificación acordada y del informe final del brote.

 

5.      De la autoridad sanitaria:

a.                El equipo responsable de la gestión del brote está al  servicio de la autoridad sanitaria.

b.                La aplicación de las medidas de intervención deben estar basadas, en cualquier de sus fases,  en informaciones técnicas, en sus conclusiones y recomendaciones. En cualquier caso deben de tener en cuenta: la evidencia científica; el respeto al marco legal; minimizar el coste social basándose en los principio de precaución y de subsidiariedad.

c.                En el ejercicio de su trabajo, los componentes del equipo de gestión, deben de disponer de la acreditación administrativa, garantizando el acceso a la información y la confianza a la población.

d.                La autoridad sanitaria se aplica de diferentes formas: (i) cuando existen protocolos de actuación aprobados por la administración sanitaria serán aplicadas por el responsable de la gestión del brote; (ii) cuando no se dé la circunstancia anterior la decisión de intervención debe de ajustarse al informe técnico del brote y a la evidencia científica.

e.                Cuando la intervención afecte a otras administraciones (local, otros departamentos, etc.) deben de ser dirigidas y coordinadas por el equipo gestor del brote y aprobados por el nivel de decisión política competente.

 

6.      de la evaluación: Es necesario establecer elementos de evaluación de los brotes investigados (calidad de los datos, oportunidad, confirmación de la fuente de infección, cobertura).

 

7.      de la participación.

a.                La población, como parte involucrada, es una aliada fiel siempre y cuando se tenga un flujo permanente de información con ella.

b.                La participación se considera necesaria, realizándose a través de la información, el intercambio y la comunicación permanente.

 

 

RELACIÓN DE ASISTENTES:

Arteagoitia, Txema

Cano, Rosa

Caylà, Joan

Gil, Enrique

González, Julia

Hernández Pezzi, Gloria

Herrera, Dionisio

Martínez, Mercedes

Martínez Navarro, Ferran (coordinador)

Mateo, Salvador de

Pachón, Isabel

Plasència, Antoni

Pousa, Anxela

Ramos, Mauro

Tello, Odorina

Vanaclocha, Hermelinda